24 mar. 2010

24 DE MARZO

30.000 desaparecidos. Observen la cantidad de ceros... de personas. Multipliquenlo por la cantidad de familias que no tienen paz al ignorar qué pasó con sus seres queridos. Pónganse un segundo en ese lugar: En el de una mamá, que un día perdió a su nene... En el de un hermano al que le hayan contado cómo violaron y torturaron a su hermanita o en el de un abuelo que no tiene un lugar donde dejarle las flores a su nieto. Piensen en un amor importante que se lo llevaron y no vuelve, en un chico que un día se quedó sin papá. Piensen en todos ellos que perdieron su voz, la libertad, la esperanza y la vida por sus ideas.

La última dictadura militar en Argentina fue la más sangrienta. Dejó todos esos cuerpos en un enigma que perdura con el correr de los años. Tanta gente que vio y oyó simula haber bloqueado sus sentidos. Y eso que parece ser pasado aún sigue latiendo en voz baja o en silencio.

Sucede cada tanto que los muertos quieren que los escuchen, y entonces hacen un poco de ruido, logrando que sus corazones delatores golpeen alguna tabla, pero eso nunca es suficiente, porque los 30.000 desaparecidos no están y siguen sumándose. Ésto nos lo puede demostrar el destino incierto de Julio López, ese enigma, esa sombra que nos afirma que la pesadilla que muchos vivieron, aún está a nuestro alrededor y nos sigue dejando fantasmas inmateriales, descorporeizados.

Y es ahí donde me doy cuenta, que nada de todo eso ya pasó, sino que sigue siendo parte de nosotros, aún de los que no vivimos en los setenta. Un presente signado por miedos, por esa amenaza de sentir que los que pueden aportar algo, no deberían hablar, porque la lista de desaparecidos se suma en ese triángulo donde nada aparece, y en este caso no por un tema geográfico sino por la lógica perversa de un grupo de personas que así lo dispusieron.

Y a esa lógica se suman los "encargados" de brindarnos la información: diarios como Clarin y La nación llenan sus páginas con discursos repletos de expresiones como "Democracia" o "Justicia". ¿Pero qué pueden entender ellos por esas palabras? ¿Cómo las interpretan?. Ambos tuvieron un papel bastante importante y activo ese 24 de marzo de 1976. Donde no solo ocultaron sino que deformaron lo que ocurría, con el fin de cooperar a homogeneizar un modo de pensar, en el intento de crear un sentido común que respalde las acciones militares e instale un nuevo modelo político-social-económico exportado de Estados Unidos (el cual considero que fue el tiro de gracia de nuestro continente).
Fomentaron así las desapariciones y ubicaron a numerosos militares en el lugar de héroes. Al mantener una estrecha relación con las Fuerzas Armadas, fueron cómplices, hablaron de los "subversivos", de una guerra. Y, debo admitir, que los que evocan lo sucedido en 1976 como si se tratara de una guerra, me avergüenzan... Me gustaría que alguno de ellos pueda explicarme con fundamentos cuales fueron los bandos ( ya que lo que yo observo, a la distancia, se trata de una fuerza militar que lo que hizo fue aniquilar todo intento de oposición, eliminar la disidencia política apelando a la represión y violencia, con el fin de lograr un consenso que logre cumplir con las imposiciones que llegaban del FMI y del Banco Mundial). Ya lo dijo Sartre: "Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren."

30.000 desaparecidos presentes, ahora y siempre.


Mercedes Orden